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Nick Bostrom (Suecia, 1973) filósofo y profesor de la Universidad de Oxford, director del FHI (Instituto para el Futuro de la Humanidad) y autor de Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias (2014), es uno de los exponentes más destacados del pensamiento transhumanista y una de las voces más respetadas en la actualidad. Reconocido por su trabajo sobre superinteligencia, ha enfocado sus investigaciones en torno a las ventajas y riesgos que trae la incorporación de tecnologías emergentes en distintos campos; a las connotaciones éticas que implica el desarrollo de Inteligencia Artificial; y a la formulación de escenarios estratégicos para la humanidad ante posibles catástrofes climáticas, económicas o tecnológicas, ideas que han influido en el pensamiento de figuras como Stephen Hawking, Bill Gates y Elon Musk.

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En términos generales, el transhumanismo es un movimiento cultural e intelectual que promueve la adopción, fabricación y desarrollo de herramientas tecnológicas para ser aplicadas a diversas disciplinas que, a través de sus prácticas, inciden de manera significativa en la mejora de las condiciones de vida de los humanos, por ejemplo, la bioingeniería o la neurobiología.

 

 

 

Esta corriente emergente que trae consigo la reformulación del concepto de “especie humana”, está orientada a expandir las capacidades tanto físicas como cognitivas de nuestra especie, con el fin de superar las limitaciones humanas y explorar nuevos horizontes. Bostrom está a favor de alcanzar la perfectibilidad humana y la automejora, a través de la correcta aplicación de la ciencia, de ahí que, podamos entender la edad y el estado actual de la raza humana, no como el punto culminante y definitivo de una larga cadena evolutiva, si no, como un estado transitorio en una fase temprana del desarrollo de la humanidad.

Conocer la ciencia para dominar la naturaleza no solo fue el sueño del humanismo renacentista, también lo fue, siglos atrás, del universo griego. El más célebre inventor de Atenas, decidido a superar los límites naturales de la condición humana y cuya desaforada creatividad lo llevó a inventar la plomada, el mástil, la vela y el hacha, fue víctima de sus propios excesos y castigado con severidad por los dioses. Dédalo, el ingenioso arquitecto y artesano griego, famoso por haber construido el laberinto de Creta bajo las órdenes del rey Minos, fue encerrado en el centro de la construcción junto a su hijo Ícaro, por haber tejido una treta para asesinar al Minotauro. Esta espléndida fortificación que contaba con una red subterránea de túneles y cámaras con una única entrada y salida, sería la guarida de este ser monstruoso. Por su parte, Dédalo, consciente de la imposibilidad de salir de allí, pero motivado por el ferviente deseo de escapar de la prisión, fabricó unas alas de pájaro gigantes para abandonar la isla y sortear las aguas del mar Egeo, recolectando plumas de diversas aves y utilizando hilo y cera para lograr la complexión justa. En la huida, Ícaro voló demasiado alto y la intensidad del sol derritió la cera, consiguiendo que las alas se despedazaran y el impetuoso joven se anegara en el mar.

Por otra parte, los adelantos en ingeniería genética para obtener mejoras en el sistema inmune o en el sistema cognitivo, se deben a múltiples avances, como los emprendidos por el equipo liderado por el científico Floyd Romesberg, a partir del desarrollo de la primera forma de vida semisintética con genes artificiales. Así mismo, desde 2013, el novedoso sistema CRISPR, cuya tecnología permite la edición de genomas para aplicación clínica, persigue la programación de la vida: crear, cultivar, modificar e implantar información genética, o realizar cambios en el ADN de las células para curar una enfermedad hereditaria o editar un embrión.

 

Transhumanismo

 

Además de estas herramientas que cuentan con gran potencial para el tratamiento de enfermedades genéticas, hay otras que persiguen extender la vida a través de laimplementación de complejos sistemas. El sueño de transferir toda la información almacenada en un cerebro humano a un ordenador atraviesa una etapa experimental. El objetivo es que la memoria, la identidad personal, los recuerdos y otros datos, puedan llegar a cultivarse, trasplantarse y preservarse con la ayuda de sistemas avanzados de conexión hombre-máquina, a partir de una técnica conocida como neuropreservación.

Y es que, un estudio de la Universidad de Stanford afirma que la clonación de información neuronal es posible a través del análisis y proyección de perfiles en redes sociales, para crear modelos de personalidades idénticas que replican comportamientos en la red.

Con cada nuevo adelanto técnico nos vamos aproximando a diversos escenarios que jamás habíamos contemplado y, a medida que la tecnología madura, crece su potencial destructivo. Sin embargo, una extensa gama de aplicaciones, como la nanotecnología, la impresión 3D, los drones o los exoesqueletos, posibilitan el desarrollo tecnológico y plantean nuevos desafíos para mejorar las condiciones de vida humana. En palabras de Bostrom:

“El hombre es la mayor promesa y la mayor amenaza para el hombre. Estamos en medio del mayor proceso transformativo de la Humanidad, el que tal vez nos abra las puertas del post-humanismo. Pero las mismas tecnologías que nos van a posibilitar ese salto entrañan también grandes riesgos. En cierto modo, somos como bebés jugando con explosivos.”

 

Por: Felipe Niño Malagón

PwC Colombia

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